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Clientes o fans

¿Clientes o fans? El objetivo de las marcas.

Puede que nos encontremos ante una de las preguntas más realizadas en el campo de la comunicación y las marcas: ¿clientes o fans? La mayoría de empresas saben lo que tienen (clientes), pero, ¿tienen lo que quieren (fans)?

 

El ansiado objetivo de ser “algo más” que una marca. Algo más que clientes.

 

Conviene recordar una de las conferencias del pasado evento MABS 2019, en Madrid; concretamente la de Bruce Dickinson. ¿Os suena ese nombre? Es un conocido escritor, esgrimista, piloto, locutor, doctor en historia antigua, empresario… Y el cantante del grupo de heavy metal Iron Maiden. Dickinson afirmaba lo siguiente:

“¿Cuál es la definición de un cliente? Una persona que se puede ir. No queremos clientes, queremos fans. Nuestros seguidores no compran nuestro merchandising porque les falte una camiseta. Compran la camiseta porque esta representa algo: la relación entre la banda y los seguidores.”

Clientes o fans

Dicho así, parece sencillo, ¿verdad? Además, no estamos hablando, por ejemplo, de una pequeña marca de jabones, sino de una banda de música conocida a nivel internacional. Sin embargo, puede que su cantante no esté nada desencaminado. Quizá el camino a seguir no sea crear una relación meramente profesional, quizá haya que indagar en el campo de las emociones y en cómo podemos generar una interacción más atractiva que perdure en el tiempo.

 

El storytelling como herramienta para generar emociones.

 

Muchas marcas y compañías ya se han dado cuenta, y comenzamos a ver otros modelos de negocio. Los eventos y presentaciones son más inmersivos, la presencia en la red es más interactiva y el branded content está a la orden del día. La creación de historias audiovisuales, radiofónicas o animadas (entre otros ejemplos) sirven de nuevo conducto para alcanzar un público más amplio, que empatiza con este tipo de narrativas.

Como ejemplo ilustrativo, me gustaría señalar el caso de Google. El 13 de noviembre de 2013 presentaban este caso de storytelling titulado “Reunión”. Con una emotividad asombrosa, nos presentaba las posibilidades del conocido buscador a través de una historia de amistad y recuerdos lejanos. Sin palabras.

Las marcas ya no se definen de una manera tan empresarial, sino de una forma más humana. Nos importan sus valores, su honestidad, su transparencia… Cada vez más, los usuarios somos conscientes de lo que compramos y consumimos, y de por qué lo hacemos. Somos una sociedad muy diferente de la de antaño, y sabemos lo que queremos. ¿Lo saben las marcas?

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