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Jorge Calleja

Entrevistamos a… Jorge Calleja (locutor)

En tiempos de confusión como los que estamos viviendo, siempre es agradable poder disertar y hablar con alguien tan interesante como Jorge Calleja ( www.jorgecalleja.com). Seguramente habréis oído su voz en televisión o en la radio, navegando a través de sus ondas hasta vuestros oídos, creando una nota distintiva marca de la casa. Tras pasar por las facultades de Periodismo y Derecho, finalmente se entregó a su pasión en el arte de comunicar. Jorge acabó enamorándose de la locución para poder regalarnos multitud de proyectos con una calidad exquisita, donde el sonido siempre ha jugado un papel protagonista.

Aunque esta vez no oigáis su voz, podréis leer sus palabras. Esto es lo que me contó…

Jorge Calleja nos habla de sus inicios como locutor y de aspectos clave de su trabajo

 

S (Scope): Hola Jorge, muchas gracias por tu tiempo. Me gustaría que nos contaras cómo te adentraste en el mundo de la locución, ¿cuáles fueron tus primeros pasos?

J (Jorge): Siempre me llamaba mucho la atención la radio, era un gran oyente. Oía mucho, sobre todo, un programa musical de radio que se emitía de madrugada, «Enciende la noche». El locutor, entonces, hace un comentario en el programa diciendo que debajo de su casa habían puesto una parada de autobuses, que iba a la Autónoma. Y dije, si es la parada que hay debajo de mi casa, ¡resulta que es vecino mío!

Entonces le conocí, me empezó a invitar a la radio y fue flipante aquello para mí. Él, para hacer el programa, se ponía con una vela, apagaba las luces, sacaba la maleta de discos… Aunque luego te venía y te gritaba: «¡Quillo, que paza!». Pero cuando le oía susurrar en publicidad pensaba: «esto es increíble». Más tarde me enteré que hacían unas pruebas en otra emisora para hacer cuñas publicitarias, unas pruebas locales. Y fue al mes, más o menos, de comenzar a hacer esto que me cogieron, y así empecé.

 

*A continuación disponéis de un simpático vídeo que ilustra una situación bastante complicada para un locutor:

 

S: ¿Qué dirías que hace falta para dedicarse a ello, aparte de una voz entrenada? ¿Un locutor nace o se hace?

J: Antiguamente la voz sí era algo muy personal en el tema de la locución. Una voz personal se cotizaba mucho. Vete al mundo del doblaje de las películas de los 80-90, verás que son todas muy reconocibles, muy personales. Ahora no. Quizá tengas un toque distintivo que te puede abrir unas puertas, pero que te va a cerrar otras. No es como antes. Esto se aprende, puedes tener una cierta facilidad, ser muy extrovertido, expresivo, en cuyo caso tendrás más facilidad que uno que es más tímido o apocado.

A mí me influyó en la manera de tratar a la gente. Este oficio me ha abierto a los demás, antes era más tímido… Hacer un número delante de 14 personas, por ejemplo, pues tienes que saber reírte, llorar, soltarte… No tienes que estar con una careta puesta, te desinhibe. Esto se aprende mucho escuchando y trabajando.

«Este oficio me ha abierto a los demás, antes era más tímido».- Jorge Calleja

S: En relación a lo anterior, como opinión personal, ¿cuál es la mejor y la peor parte de tu trabajo?

J: Hombre, pues a mí me gusta mucho estar delante de un micrófono, que te den un texto, crearlo, etc. Esa parte creativa, transmitir con la voz. Lo peor, es que es un trabajo (se ríe), y aunque algún día no te apetezca, tienes que trabajar. O cuando, muchas veces, tengo que seguir un criterio que yo estimo que es equivocado, que no va a quedar bien…

No quiere decir que yo tenga que estar siempre en lo cierto, ni mucho menos. La humildad debe ir por delante, y la concepción del trabajo es de quien te indica y dirije, no mía. Y yo debo adaptarme a ello. He hecho trabajos de los cuales me he sentido muy satisfecho al verlos, y que yo concebía al principio de una forma distinta a como me indicaban. Pero en general, dar indicaciones, dirigir, es algo muy complicado. Traspasar lo que alguien tiene en su cabeza a un locutor, un actor… Es todo muy abstracto y nada fácil. Y hay también que esforzarse en comprender e intuir qué se espera o se desea. En el cine, por ejemplo, hay directores que son muy apreciados por los actores, porque con ellos la comunicación fluye, mientras que con otros eso sucede menos.

 

S: Has participado en multitud de proyectos, ¿hay alguno que recuerdes con especial cariño? ¿Por qué?

J: Las cosas que recuerdo con más cariño son las primeras que hice. Cuando sonaba el teléfono para que trabajara, pegaba un bote de alegría, procuro no olvidar eso. No me acuerdo de mi primera cuña publicitaria, pero casi seguro sería alguna promo deportiva. La primera cosa que grabé fuera de la radio fue para una convención y se trataba de una introducción con el texto cambiado de la película 1492: La Conquista del Paraíso. Hace poco el cliente lo rescató de un VHS, me lo mandó y dije: «¡Qué horror, qué espanto!» (se ríe). Al oírlo ahora pienso que cómo siendo tan malo en su día pensaba yo en comer de esto.

Jorge Calleja

Jorge Calleja, atendiéndome en una sala tranquila de Scope. Fotografía: Belén Fernández.

Según Calleja, es necesario esforzarse en comprender qué se desea en cada proyecto

S: ¿Cómo dirías que está el panorama nacional en el ámbito de la locución? ¿Hay intrusismo?

J: Antes era una profesión, pero hubo un momento en el que se empezaron a buscar cosas muy naturales. Cuando, por ejemplo, llamaban a una voz de primera fila ya sabían lo que buscaban, pero si le pedían otra cosa a esa persona, pues no lo sabía hacer. Es decir, se vendía personalidad. Como yo soy posterior, me he tenido que reciclar muchísimo, cambio bastante.

Hoy en día te piden “algo que no suene a locutor”. Se busca la disfonía en muchos casos (que suene como desafinado, para que me entiendas). Se ha caído en un estilo de «amateurismo», en el que se puede encontrar a alguien que no sea un profesional porque muchas veces es lo que se busca. Se ha perdido el valor profesional en pos de criterios muy puntuales, contratando muchas veces a gente que no es locutor profesional y que no va a trabajar más veces de ello. Se ha desprofesionalizado mucho el sector.

Respecto al intrusismo, yo creo que cada uno puede hacer lo que le dé la gana. Más que intrusismo, yo diría que es un caos… Porque muchas veces el cliente cree que busca a alguien amateur y a las dos horas renuncia y me busca a mí o a otro profesional. Si antes el 80-100% de proyectos de locución tenían un corte profesional, ahora es al revés, en torno a un 20-25%.

S: Para finalizar, ¿qué consejo le darías a alguien que quiera adentrarse en este mundo?

J: Sobre todo que observe, practique y trabaje mucho.

 

Practicar, trabajar, aprender. Tres claves para entender el oficio de la locución.

 

Tras esta animada charla, me despido de Jorge Calleja. Recuerdo cómo entró casi de sorpresa en Scope para concederme esta codiciada entrevista, lo cual todavía le agradezco. Estoy seguro de que Jorge seguirá proyectando su voz más allá de la frontera de una pantalla, pues los sentimientos y la pasión por un oficio no entienden de barreras.

La voz no es sino un reflejo de nosotros mismos, un espejo sonoro en el que mirarnos y ser mirados por los demás. La voz es un arcón lleno de nuestros miedos y alegrías, cuya llave solo nosotros poseemos y sabemos manejar. La voz es engaño, pasión, deseo y maldad. Nuestra voz es un truhán, un tesoro, un niño de corazón inocente o una anciana doblegada por la edad. Será lo que queramos que sea si logramos domarla. Jorge Calleja me lo ha demostrado.

Me gustaría, finalmente, poner el punto y final a esta entrevista citando a James Joyce:

«La voz humana, dos minúsculas cuerdas sedosas, maravillosas, más que todo lo demás…»

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